Mentiría si dijera que vengo plenamente consciente de lo que haré en este comentario, la verdad es que es más algo salido de mis entrañas que otra cosa, pero me enteré de ello y dije, ¿por qué no?; primero que nada, quiero poner fija mi postura con una cosa: la vida, es lo más preciado que tenemos y en el caso de las mujeres, lo más grandioso que podemos obsequiar, a nivel personal diré que es uno de mis grandes sueños el poder tener hijos, un hijo me significaría el logro más grande de mi vida, de buena gana y con todo el gusto del mundo, tendría un par. Así que sabiendo eso, creo que pueden ir dándose una idea de hacia donde iré, cuando les diga lo que vengo a comentar:
Me enteré de la existencia de los mentados Ksi-meritos, ¿qué es eso?, bueno, explicaré medianamente, pero creo que pueden ir a este artículo y enterarse un poquito mejor; platicaba con mis compañeras de trabajo sobre lo que el niño Dios traería de regalo a sus hijos en el caso de una y a sus sobrinas, en el caso de la otra para Navidad, por mi parte sólo participo activamente en el regalo navideño de mis sobrinos como yo elijo y dando lo que puedo, siendo generalmente una tía muy aburrida pues gozo de obsequiar libros. Son contados mis sobrinos que los gustan, pero igual yo los regalo, me gusta hacer a fuerza de saturarles que lean aunque sea un poquito; así que platicábamos sobre ello y estábamos en esas charlas que pasan un poquito de largo, hasta que una de ellas comentó algo que me llamó mucho la atención:
-La más chiquita me dijo que quería que le trajera un ksi-merito.
Y yo me quedé pasmada, porque nunca antes había escuchado ese término, menos viniendo de nombres de juguetes, claro, que luego me quedo pensando que realmente no sé mucho de eso, hace ya bastante que no tengo que ver con juguetes XD... pero aún así, me interesé y pregunté qué era eso, ya que mi otra compañera no sabía tampoco de ello, la otra se soltó y nos contó una historia tan bizarra de imaginación de niño pequeño, que francamente no le creímos y estuvimos toda la mañana esperando a que hubiera internet en la oficina, para poder googlearlo y quitarnos de la duda. Lo que vimos, lo que estuve leyendo, a decir verdad, no me dejó nada tranquila y creo que me tiene un tanto desencantada y en alerta.