Corazón tú sí sabes quererme como a mí me gusta...
Todos tenemos a alguien que nos quiere, pero querer como se debe y como Dios manda, suele ser una persona cercana, que nos conoce del todo, que nos lee como a la palma de su mano; a veces esa persona resulta ser del todo afín a nosotros y otras veces todo lo contrario. Hay ocasiones en que tenemos la mala suerte de perder a esa persona demasiado pronto, en mi caso, no ha ocurrido eso; hablo de esa persona que a fuerza de traernos consigo mucho tiempo, ha sabido acostumbrarse a los desplantes, patadas, exigencias e incomodidades que da un hijo.
Todos tenemos a alguien que nos quiere, pero querer como se debe y como Dios manda, suele ser una persona cercana, que nos conoce del todo, que nos lee como a la palma de su mano; a veces esa persona resulta ser del todo afín a nosotros y otras veces todo lo contrario. Hay ocasiones en que tenemos la mala suerte de perder a esa persona demasiado pronto, en mi caso, no ha ocurrido eso; hablo de esa persona que a fuerza de traernos consigo mucho tiempo, ha sabido acostumbrarse a los desplantes, patadas, exigencias e incomodidades que da un hijo.