Decía en muchos pasajes de uno de mis libros favoritos, Mujercitas la inolvidable Jo March, que el reto de toda persona es dominarse a sí mismo, en eso debemos enfocarnos siempre, primero en conocernos, en saber el cómo somos, el qué queremos y luego, poco a poco, ir aprendiendo a dominar nuestro carácter, a hacer del diálogo la forma en que resolvamos problemas, a encontrar en el autoconocimiento y en el autocontrol, la mejor forma de amar a los otros y a nosotros mismos; en muchas ocasiones uno se desconoce más cuando ama, que en cualquier otro momento de la vida, porque amar abre ventanas internas que no conocemos, amar desata instintos y emociones que ni siquiera sabíamos que podíamos alojar...
Pero, cuando la persona que amamos nos contraria, cuando la emoción no es correspondida o termina, aquello que se conoció recién, aquello que es nuevo, tiene que volver a encerrarse... y ahí viene este bello poema de José Martí.