
Mañana es el Día Internacional del Libro y con ello, espero poder retomar la sección de reseñas porque la he tenido muy abandonada en los últimos meses, así que con La Niebla de King, abrimos estos festejos y da comienzo con esta reseña la que será temporada de comentar libros al por mayor, bueno, eso si es que me pongo en serio a leer como planeo... y bueno, al menos eso pretendo a ver qué dice el tiempo, pero sería bueno que alguien me obligara a leer, no sé, ¡de algún modo!
Voy a decirlo como lo he comentado en otras ocasiones, Stephen King no es precisamente un amo del terror como la gente piensa o bueno sí, para ellos, no para mí, dicen y dicen que es el maestro del horror, que te aterra pasearte por sus páginas, pero la verdad es que no es así, repito, al menos en mi caso no lo es, pero a las editoriales les conviene mucho llamarlo así, para también poderlo vender así; para el lector, hay momentos de los libros que extrañan e inquietan, pero no que hagan que te orines de miedo como parecieran sugerir, eso no, y aún con eso, podemos decir que el mejor atributo de King es que es gráfico.