"-Nadie puede matar a veinte niños.
-Nosotros sí, nosotros sí."
Pueden imaginar que un día se les pierde un ser amado, lo buscan y lo buscan, día tras día, esperando que además las autoridades les ayuden a ubicarlo... y un día, así como así reciben la noticia de que lo encontraron, van a verlo y ¡zaz!, no es él, no se trata de él, pero todos aseguran que sí y presionan y presionan buscando que lo acepten, buscando que acaben por admitir que ese desconocido es la persona por la que tienen meses esperando... ¿pueden imaginarlo?, es demasiado horrendo, ¿no?
Pues eso le pasa a Christine Collins, la protagonista de esta película del 2008, Changeling, El Intercambio o El sustituto, dirigida por Clint Eastwood con música de él mismo y basada en un episodio real de la historia de los Estados Unidos, específicamente de la época más corrupta de la policía de Los Ángeles, cuando el mínimo reclamo de la población podía hacer que las cosas se pusieran muy feas; todo comienza con una madre soltera trabajadora que tiene que ir a su empleo y dejar a su hijo por todo un día solo, cuando regresa a casa, encuentra que su hijo ya no está y con ello, da inicio un verdadero martirio.