La gran mayoría de las malas experiencias y traumas infantiles tienen su origen en malas respuestas/reacciones de los adultos.
Hace ya bastantes años (poco más de 20, quizá), fui a una tienda con mamá y mientras ella iba de pasillo en pasillo me aparté de ella y me perdí, mamá vestía de negro porque alguien de la familia había muerto y yo la vi rápidamente del otro lado de la tienda escogiendo frutas; más tranquila por haberla encontrado fui dando saltos a alcanzarla mientras miraba por aquí y por allá y recuerdo muy claramente llegar hasta ella, sujetarla de la punta de su suéter y señalar hacia una parte del local diciendo "Me compras..." Pero cuando se volvió a mirarme, descubrí aterrada que aquella mujer no era mi mamá, ¡pero se veía igual!, vestida toda negro, con su cabello castaño claro rizado... ¡era mi madre un instante antes!; recuerdo mirar aquel rostro agreste, porque la mujer lucía muy molesta porque me acercara, yo ni siquiera había gritado o tirado mucho de su ropa, sólo había hablado pidiéndole algo y me miraba enojada (quizá más bien confusa creo ahora).

Di unos pasos atrás sin saber qué hacer y hasta creo recordar que se me llenaban los ojos de lágrimas y se me hacía un nudo angustioso en el pecho, sí, lo confieso, a lo largo de toda mi vida he sido súper apegada a mi madre, somos muy cercanas e inseparables y en ese momento, entré en pánico.

Di unos pasos atrás sin saber qué hacer y hasta creo recordar que se me llenaban los ojos de lágrimas y se me hacía un nudo angustioso en el pecho, sí, lo confieso, a lo largo de toda mi vida he sido súper apegada a mi madre, somos muy cercanas e inseparables y en ese momento, entré en pánico.