Mentiría si dijera que el sábado nos levantamos temprano, lo cierto es que después del frillazo que pasamos en el turibús y de que pasamos el jueves noches fatales (Babs en el avión, yo en el autobús), despertamos ya entradita la mañana y en lo que nos pusimos más guapas, pues ya era mañanita bien puesta cuando salimos a desayunar algo, para empezar a movernos; el día anterior le había yo presentado a Babs las famosas tortas, creo que no fue una grata bienvenida o mejor dicho, una light bienvenida, así que esa mañana le cambiamos, aunque no por algo muy sano XD... nos comimos unos tacos (he de decir que a Babs no se le antojaron los de cabeza, yo no sé porqué :P) y unos jugos y regresamos al hotel para alistarnos e ir al sitio que veníamos planeando desde empezar a comer: Xochimilco.
Nos tocó irnos en taxi así que el viaje fue largo y en principio un tanto tedioso, nos aventamos quizá como una hora o poquito más hasta la plaza principal de la Delegación Xochimilco, donde pudimos dar la vuelta y pasearnos por la Feria del Conejo; por el lugar vimos entre conejos de muchas clases y tamaños, hasta todos los productos que se generan de su crianza, cosa que se nos hizo un poquito cruel pero que disfrutamos conocer. Anduvimos viendo plata y conociendo un poco más de aquel ambiente y tras una parada técnica (a un cajero), y de tener un altercado con una vendedora de tamales de sesos... ¡por favor!, en mi zona no se venden así los tamales y ni se parecen, no hay nada de malo en preguntar qué es algo si desconoces su composición, ¿no?, pero la ñora se enojó muchísimo porque le pregunté qué eran y de qué... ¬¬ con razón se le quedaban todos, nadie le compraba con la mal encarada y fea de modos, pero en fin.







