Dice cierta canción genialosa: Sin dolor no te haces feliz, sin amor , no sufres más. Y bueno, uno se queda pensando qué tan reales son esas palabras y cuando le ha tocado ver nada más el reverso del comal y el otro lado como que no más no se nos pasa por delante, pues acaba uno por creérsela... por casarse con esa filosofía; ¿qué tan cierto es que sólo sufriendo se obtienen cosas buenas?, para los cristianos es un pan de todos los días: si no purgas tus errores, no te purificas.
Sin dolor, no hay gloria.
Para enmendar y merecer cosas buenas hay que ser humilde, hay que ser bueno y en general, si te dan un bofetadón, hay que poner el otro cachete, te guste o no; pero, ¿a cuántos no vemos que ni ponen el cachete ni se aguantan y al contrario, bien que pegan y muy fuerte y les va a toda madre?, ¡pues a muchos!
Así que entonces, cuando encontramos frases como la que voy a citar, pues no suena tan descabellado, sobre todo cuando anda pasando uno por un momento muy duro, cuando la vida nos vuelve la espalda, cuando la muerte se lleva a alguien amado, cuando ese alguien amado hizo maletas y se fue... en esos momentos uno reniega hasta de los calzones que trae puestos.
