sábado, 18 de febrero de 2017

"¡¿Qué no tienen televisión?!" (Familia de Diez S01E20 Y S01E21)

Pues estamos de vuelta a la casa de la Familia más entretenida de la Ciudad de México, ya viven todos juntos, sí, las tres parejas (Nena y Aldolfo, Gaby y Plutarco y Plácido y Renata) y así, el asunto se va poniendo más pesado, porque son demasiados en la casa y ahora no sólo es el asunto de tener de qué vivir, sino que ahora también es el asunto del espacio; entonces, mientras la familia se burla del atuendo del administrador del edificio para dormir, se enteran que su casa fue vendida y el nuevo dueño exige que en cada casa sólo vivan 4 personas, con lo que nos sobran... pues nos sobran bastantitos.

Así, la trama se va desviando de pareja en pareja y sus problemas, hacia la problemática común: buscar otra casa.

-Para lo que gana tu papá m'ijita, sólo nos alcanza para buscar casa en Lomas.
-¡¿Lomas de Chapultepec?!
-Lo más barato de Nezahualcotoyl.


Cuando descubren que mentir y decir que algunos sólo están de visita por la casa, para que la nueva dueña del edificio no descubra que viven más del límite permitido en el Departamento, la cosa se empieza a poner peor, así que Plácido decide que todos deben hacer un listado de las razones por las que deben quedarse a vivir en la casa con todos; mientras Gabriela explica las razones por las que no ve los defectos de Plutarco, por fin se lleva a cabo la votación y así se define que el que debe marcharse, quien debe abandonar la casa al puro estilo del Big Brother, es ni más ni menos que el abuelo.

Pero entonces llega la nueva dueña del edificio que es ni más ni menos que... mejor vean el capítulo, porque así sabrán de dónde sacó el abuelo su obsesión por el cine de oro, y sí... la nueva dueña del edificio es una actriz por todo lo alto ¡ni más ni menos que Silvia Pinal!... por toditito lo alto.

Ahora nos vamos al capítulo 21, Plácido ha caído en el vicio de jugar apuestas y lo malo no es que juegue, lo malo es que pierde; y sí, como perdió pues todos van en el paquete de desgracias y no precisamente porque le acompañen en una forma de unidad familiar, sino porque lo que apostó Plácido fue el dinero de la renta, y no les queda de otra más que ponerse a conseguir dinero o de plano, salirse de la casa y quedarse en la calle. Pero como buena familia que son, los López se unen y se ponen a trabajar... bueno, ponen manos a la obra, porque tanto como trabajar, pues no...

Así que unos venden sangre, otros botean, unos más venden ropa de segunda mano y los otros, usan los ahorros que tenían guardados y una chequera, sí, esa es Gaby, que no se acordaba que la tenía y bueno, la aplica y se libran de la tragedia; en conclusión es un buen capítulo y a los dos de esta entrada les doy un merecido 9.4, no se arrepentirán de verlos.

Penosamente ya no los van a encontrar en Netflix (ya no hay material de Televisa de este tipo por allá, supongo que todo se lo han llevado a Blim) pero lo pueden encontrar en Youtube y reírse un buen ratito.

Nos vemos en la próxima, que ya estamos por terminar con esta serie... hasta la próxima, ¡nos leemos pronto!




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