viernes, 7 de marzo de 2014

Por naturaleza...


Cuando era niña solía caminar raro, era una constante, caminaba metiendo el pie izquierdo; con el tiempo, resultó que era porque tenía el pie plano, así que me dieron terapia por muchos años, francamente, aunque digan que sí me "recuperé" la verdad es que si miran con atención mis zapatos, notarán que el izquierdo está deforme... y si me miran correr... jajajajaja, bueno, la mayor parte de las personas que me miran correr a consciencia, dicen que corro rarísimo XD.






Todos tenemos virtudes y defectos, algunos físicos, otros de otro tipo: emocionales, intelectuales, etc., pero es cosa de como venimos en paquete y no por ello tienen que ser malas; cuando la mayor de mis sobrinas era pequeñita, le daba mucho por usar su mano izquierda para todo, así que supuse que sería zurda, no obstante mi prima la corrigió no sé porqué, quizá sólo porque quería que fuera diestra como ella y como su hermano mayor, o porque un zurdo llama la atención... o porque las dos no se llevan del todo bien ni aunque la chiquita salió de ella, quién sabe porqué cosas raras del momento del parto... así, mi sobrina tiene ocho años y aunque sí, ahora es diestra, hay momentos en que la veo que escribe con su mano izquierda (a escondidas muchas de ellas) y obviamente, se le va más natural, más ella e incluso en gimnasia, su entrenador ha dicho ya muchas veces que la nena es zurda.

El problema de la naturaleza, es que es caprichosa y siendo francos, no es precisamente un problema, nos forma a su antojo, como mejor cree que podríamos ser, nos construye, nos inventa; el problema del ser humano y éste sí es un problema, es no aceptar su naturaleza, no entender que si así es, es por algo. Cuando niña, solía siempre preguntarme el porqué no encajaba, aunque tenía muchas amigas, siempre había algo que no me dejaba encajar, quizá la forma de pensar, quizá las voces en mi cabeza, quizá... quizá mi pie plano XD... 

Conforme uno crece, se da cuenta de que lo importante no es el encajar con las personas a nuestro alrededor, sino encontrar a esas personas con las que uno no tiene que encajar, porque están hechas con forma y cabida para uno, así, como es; la naturaleza es muy caprichosa, nos deja crecer como piensa que podemos ser mejores, nos da los ojos de un color, el cabello de otro, le da forma a nuestra fe y pinta nuestro corazón como le da la gana, algunos lo tienen rojo, otros lo tendrán negro...

La naturaleza es caprichosa... 

... pero es arrobadoramente hermosa.



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