En cuestiones de existencia uno puede decir que se pertenece a sí mismo, pero habrá momentos y facetas de la vida en que eso sea falso, en que se siente que es diferente y que al mismo tiempo, aunque parezca malo, es lo más increíble y fascinante que hay; uno puede pasar, en una broma de la vida o bien en un estornudo del destino, a ser de alguien más... pertenecer a otro... cuando se está en punto de goce, es lo más extraordinario que hay... cuando se está en punto de pena, es realmente triste.
Pertenecer a alguien (pareja, amigos, familia) significa que se han dejado caer todas las barreras y todos los muros, decirle a alguen que eres suyo es entregar la confianza, la fe, la vida, la estabilidad y abrir una puerta que difícilmente vuelve a cerrarse; cuando hay que volver a poner los muros (en los casos de las relaciones de pareja), cuando hay que recuperarse y dejar de ser de alguien, primero debe uno recomponerse, poner las piezas en su sitio, cambiar la forma, reconstruirse y eso a veces cuesta demasiado trabajo.





