Alrededor del mundo, México es reconocidísimo por su artesanía, desde el pequeño labrado de un tlacuache que mueve de lado a lado su cabeza en el tablero de algún auto, hasta la inmensidad de un monumental árbol de la vida colocado en alguna saturada plaza europea; así que no es raro que las imitaciones empiecen a proliferar por donde quiera, pero esto más que sernos de alegría porque estamos "llegando muy lejos", empieza a ser un problema enorme. Resulta que en días pasados recién descubrió el Senado de la República que en cierta tienda departamental cofcofLiverpoolcofcof se está vendiendo de forma sí, hay que decirlo: cínica y descarada, una serie de muñecas mazahuas ni más ni menos que de manufactura china; así es, hechas en el país oriental, con materiales "mejores" pero con costos que ya quisiera cobrar una artesana de esas que se sientan en la calle y a las que la misma muñequita y más bonita, le cuesta días de elaboración.
