"El silencio sabe a estrellas,
las estrellas a reloj,
el reloj que marca el tiempo
para que te vuelva a ver..."
Dando vueltas por ahí, como luego hace uno, me encontré con la versión acústica de la conocida canción de Emmanuel, El rey azul; vamos, que la versión original era un poco más lenta y medio melancólica, no obstante esta, está llena de una curiosa viveza que me conquistó de inmediato. ¿Cuántos de nosotros no andamos por ahí siendo el aspirante a rey azul de alguien? y si nos mira... ¡uy, si nos mira!
Creo que hay muchos tipos de amores o bien el amor que te inspira muchos tipos de emociones, sólo los afortunados gozan de esos amores que les provocan de todo; ya saben, estar con esa persona con la que te sientes súper a gusto, esa persona que te hace reír, con quien puedes ser sincero, con quien puedes ser un bodrio o bien un genio. Me gustan esos amores, los que te reconfortan, te abrigan... pero también me gustan estos amores: los que te imponen y te dejan sin movimiento, esos a los que no les dices algo porque te sientes ridículo, obtuso o simplemente falto de valor.