
Basada en la novela de Michael Crichton, Stephen Spielberg con un súper equipo de producción, desarrolla la primera de una larga franquicia que hoy día produce millones de dólares en ganancias, que ha generado juguetes y toda cantidad de parafernalia que se puedan imaginar y que pulula por todos lados; con música del extraordinario John Williams, quizá de las mejores que ha hecho, porque cualquiera les dirá que es precisamente capaz de ubicar la música de la película en cualquier lugar, es indescriptible, optimista y prodigiosa, simplemente hermosa.