lunes, 20 de abril de 2015

Música y Traslado III


El amor... esa cosa informe... esa cosa incolora, inodora... insípida...

Penosamente, no puedo decir que "indolora"


Sin embargo, amar no es tenderse en una hamaca a que le abaniquen a uno, amar implica una lucha constante, una batalla por persistir en el intento y disfrutar lo que ya es seguro.

Cuando uno ama, lo hace a sabiendas de que es una moneda al aire, una moneda que puede caer con la cara buena o con la cara mala...

y en algunos casos, de canto... tener de las dos cosas por igual y así, volverse paraíso e infierno a la par.


Pero el amor, eso que no sabemos cómo es o de dónde viene, nos garantiza algo que no nos garantiza lo demás:

PLENITUD




Sí, plenitud en la posesión del amor y también en la pérdida de él, porque el amor, por sí solo, es capaz de hacernos ver lo que somos, lo que tenemos, de lo que carecemos, pero nos lo hace ver de una forma objetiva, comprensiva y total... dolorosa, escalofriante, penosa muchas veces y fascinantemente hermosa en otras, por igual... en el amor no hay tintes rosas, no todo es perfecto, es como debe de ser.

El amor facilita la comprensión de uno mismo y dota de libertad para elegir lo que se quiere, lo que se necesita y lo que ya no requerimos en nuestra vida.

Les diría que se enamoraran... pero eso se los dicen todos, todo el tiempo, en todos lados.

Yo les diré otra cosa:

AMEN

En serio, amen mucho, amen siempre, abracen el amor y sabrán lo que es vivir en plenitud... lo que es vivir como se debe... lo que es VIVIR con mayúsculas.






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